Hoyo en uno

20/04/2009

Hay 3 cuentos sobre “Hoyo en uno”

  1. POPY dice:

    Nunca había jugado al golf. Nunca había conocido a nadie como Eduardo. Así que memoricé tanto los rasgos de su hermosa cara como los conceptos básicos de ese deporte. Mentir formaba parte del cortejo. Mentir para no parecer una palurda y, sobre todo, para dar con algo que tener en común. Tras tres citas nuestros gustos más que acercarse se repelían. Ni el cine, ni salir de copas, ni puenting, ni viajes. Sólo golf. Y eso no se iba a interponer entre un maravilloso, generoso, amable hombre y yo.
    Asesorada por la revista “Golfmanía” llegué al campo vestida para la ocasión. Eduardo me hizo saber que tenía pinta de ser una profesional. Y me sentí mal, me avergoncé de mis embustes.
    - No es para tanto -dije- lo cierto es que hace mucho que no lo practico…no sé…
    - No seas modesta, Paula, seguro que eres buenísima aunque no mejor que yo…aún no he conocido a nadie mejor que yo…me refiero al golf…por supuesto… Y me besó en la frente.
    Si una relación empieza con engaños mala cosa. Me dispuse a dar a la pelota con el swing aprendido gracias a un juego de consola. Eduardo me miraba como si fuera una diosa.
    Llamadle toque de gracia, golpe de suerte, una de cientas…¡Hoyo en uno! Gritó Eduardo. Y siguió gritando y rompiendo palos de golf y arrancando hierba a destajo. Fuera de sí me acusó de mentir. Mientras me alejaba me reía de la ironía. Mentir me había descubierto una gran verdad. Y me sentí bien.

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  2. bonybrida dice:

    Esta consigna se me ha hecho bien dificil. Nunca jugué al golf, ni es un deporte que me interese, pero sé que “hoyo en uno” tiene que ver con un poco de pericia y mucho de suerte.
    En realidad hace dos semanas que no escribo, mantengo mis deseos de hacerlo pero las ideas no llegan a mi desorientada cabeza.
    Entonces pienso: ¡A quien le importa si vuelvo o no a escribir!Sonrio por dentro.Es poco posible que alguien reclame un escrito mio.Después razono que no puedo llegar a 300 palabras con estupideces y rapidamente me contesto, -Ya lo has hecho antes, una más no desentona.Es cuestión de una cantidad de palabras razonables.
    Ya me está dando sueño de tanto pensar, hasta que una idea brillante llega a mi mente:para que perder el tiempo tratando de escribir cosas interesantes, conociendo mis limitaciones literarias y estando segura de que las musas, como dice Sabina estan todas con Serrat.
    Es verdad, no tengo obligacion de escribir y nadie me lo exige. Soy una genia, me siento bien aunque no haya logrado un cuento.Sonrio, asiento con la cabeza frente al espejo mientras me lavo los dientes y pocos minutos después me quedo dormida. Creo que para mi eso fue ¡Hoyo en uno!

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  3. Carlos dice:

    Sergio estaba llamado a ser el mejor jugador del mundo, y allí estaba, en el torneo más importante del mundo, con los mejores jugadores, rodeado de espectadores expectantes por verlo jugar. A él le temblaban las piernas cada vez que tenía que golpear la pelota, y por dentro pensaba: “lo hice millones de veces, ¿Por qué me entra el miedo ahora?”.

    Hoyo tras hoyo golpeaba la bola que salía con una trayectoria errática hacia cualquier lugar, menos donde él quería. Estaba abochornado, una vez al bunker, otra vez al lago, incluso una vez paso por encima de los expectadores, dando un gran susto a todos ellos. Del público salían murmullos: “¿Este es el que decían que era tan bueno?”.

    Estaba ya en el último hoyo despues de un torneo desastroso, deseando que terminara aquel calvario. Su miedo de los primeros hoyos, se fue convirtiendo en rabia y enfado con él mismo, por su actuación, por haber tirado una gran oportunidad a la basura. Colocó la bola en sobre el tupido manto verde de cesped. Se puso en posición y golpeó la bola con todas su fuerzas, como si fuera la bola la culpable de tan mala actuación. Ni siquiera había mirado donde la lanzaba, ni habia mirado la dirección del viento, ni habia pensado donde la iba a colocar, simplemente la golpeó. La perdió de vista, pero de pronto escucho un enorme alarido de un montón de espectadores que rodeaban el green y pensó: “Lo que faltaba, le di a alguien”. Salio corriendo hacia el green, para ver que había pasado cuando empezo a escuchar: “¡Fantastico! Hizo hoyo en uno”.

    Posiblemente había sido la peor competición que habia hecho nunca, pero al día siguiente en todos los telediarios hablaban de su magnífico golpe, incluso antes que del ganador del torneo.

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