Se contaba que no reinaba la paz en el mundo porque nadie había salido con vida de la “isla de los grandes deseos”. Al parecer el secreto de la paz se encontraba en una especie de arca de piedra vigilada por un ser mágico cuyos poderes iban más allá de lo que uno es capaz de imaginar. Se decía que habitaba en ella un monstruo de cinco ojos y quinientos afilados dientes inmortal a cualquier arma conocida.
Perdí a mi hermano en un horrible atentado y el dolor y la impotencia que sentí pudieron más que el miedo al ser sobrenatural. Morir por acabar con las guerras era la mejor de las causas. Gasté mis ahorros en el viaje y lo que encontré me asustó más que cientos de gigantes sin alma. No había sido el único con la intención de salvar el mundo, hombres y mujeres de todas las razas pero con el mismo aspecto agónico, rodeaban algo. Algunos lloraban, otros gritaban y unos pocos yacían muertos alrededor de lo que se decía era un arca de piedra aunque, en realidad, fuera la tumba de la paz, de la perfecta paz.
No existe lo perfecto, como no existe la paz, al menos en su totalidad, solo el silencio se nos antoja un indicio de paz, cuando en ocasiones, las más, lo es del miedo. De las letras grabadas en las paredes, columnas, lápidas y basas empecé a desconfiar cuando descubrí que muchos hombres que se dicen de paz en realidad solo son hombres,con sus temores, sus horrores,sus zonas oscuras. Así que palabras como honor, invicto, noble o leal se me antojaban tan extrañas labradas en piedra como relacionadas con las personas que las ordenaban grabar. Pero todos sabemos que hemos de callar, sufragar los gastos de la obra y ver como los nombres de los innombrables quedan mientras los días pasan,la buena gente se despide para siempre y cada día se nos exige más,pese a la poca luz, y los escasos alimentos. No sé ni como he acabado aquí, no era este mi oficio, pero decidí en un momento de lucidez coger las herramientas de mi vecino,y eso me salvó la vida pero no la de mi familia, las guerras no respetan, a él lo mataron sin darle tiempo a decir nada, y yo por dos cosas que había oído sabía que buscaban a alguien que pudiese grabar esas palabras en piedra, por eso, por miedo, cogí sus herramientas y me presenté aquí, en esta húmeda y oscura catedral, más propia de un diablo que de ningún dios padre, y aquí moriré puesto que no me salen, no soy capaz, mis dedos se niegan y además me resulta casi imposible grabar esa maldita palabra, puesto que yo no la encuentro en mí.
Perfecta paz, eso es lo único que he conseguido después de tantos años.
Siempre busque la justicia, esgrimí la ley, defendí el honor, era un caballero de la luz pero ahora no soy nada mas que una sombra de la historia.
Mi nación un desierto, mi reino un cementerio, mi familia un espejismo, mi vida… una pesadilla. Los enfrentamientos provocaron guerras, las guerras hambruna, la hambruna enfermedad y la enfermedad muerte, muerte y nada mas, todo luchando por la paz, por la perfecta paz.
Ahora camino solo arrastrando mi espada, mi capa raída ondea al viendo, mi armadura abollada refleja el sol mis pies cansados levantan el polvo a su paso, un bosque de cruces se presenta ante mi, esto es todo lo que queda y yo soy el ultimo superviviente.
Escribo estas líneas para que aquel que las lea sepa que no existe mas paz que la muerte, que el hombre siempre querrá mas de lo que tiene y siempre tendrá mas de lo que necesita nos mataremos unos a otros hasta que ya solo quede uno para lamentarse, lamentarse por que ya no queda nadie a quien enfrentarse.
Soy un soldado que lucho por la paz, mato por la vida y murió por la pena.
Y el padre bendijo los alimentos y terminó diciendo:-“La paz sea con todos vosotros”
-Amen, contestaron a coro. Pero no todos. El forastero permaneció en silencio..
¿-No deseas la paz? Le preguntaron.
Entonces pidió permiso para contar un cuento que le contaba su abuelo, cuando era niño.
Una vez autorizado, comenzó diciendo:
“Cuenta la leyenda que la paz está muerta, murió el día en que Caín mato a Abel.
Yace en una tumba perfecta, rodeada de un paisaje perfecto, bajo un cielo perfecto.
La piedra que la cubre, cambia de tonalidad varias veces al día de acuerdo a la luz que recibe, pero el color que predomina es el verde, por eso dicen que ése es el color de la esperanza.
Desde el principio de la historia, los reyes, los emperadores, los presidentes, buscaron ese lugar.
De vez en cuando los hombres creyeron haberla hallado, pero una y otra vez volvieron a perderla.
Sin embargo, el lugar existe, la tumba existe y la posibilidad de que renazca en el mundo para siempre, también.
Mientras tanto la única paz posible es la que vive dentro de nuestros corazones.
Por eso, en vez de decir “la paz sea”, deberíamos decir “la paz está, aprendamos a vivirla.”
Según cuentan fué Eric,el hijo del escultor,quien tras aceptar la apuesta,cogió un par de herramientas de su padre en mitad de la noche y bajo al pueblo a cumplir su palabra.
A la mañana siguiente la discusión entre los chavales era si dar por válida o no,la forma en que se habia salido con la suya.El acuerdo era escribir “pis” en el pedestal de la plaza del pueblo de forma que no se pudiera borrar facilmente,sí,lo habia conseguido y todos rieron la ocurrencia y le felicitaron.
Mientras los adultos buscaban entre sus fotos más antiguas para constatar si esa inscripción siempre estuvo allí,no podía ser de otra manera,pero ¿como es que nunca se habian fijado?
Las prisas de todos los dias les hacian perderse tantos detalles…
En la tumba del señor M han grabado las palabras “PEACE PERFECT PEACE”, y nadie se lo explica, pues en realidad el señor M y la paz no se llevaban muy bien. El señor M era rico, muy rico, de ahí que su mausoleo sea el más lujoso y espectacular del cementerio. Además, el señor M el hombre más odiado del pueblo, y su muerte, aunque misteriosa, no fue lamentada por nadie.
El señor M era un mal hombre, machista, tirano con su familia, maleducado con sus empleados, agresivo al volante, pendenciero… Su viuda es quien ha decidido grabar ese epitafio tan poco apropiado para él. Algunos dicen que en realidad no es que desee la paz para su difunto marido, sino que refleja la paz en la que quedan ella y sus hijos tras su muerte. Esta teoría no gusta a muchos, porque entienden que entonces debería poner tambien algo relacionado con la cantidad de millones que han recibido como herencia.
La señora M es tradicional y sumisa. Sus hijos son tristes y solitarios. Ahora todos son ricos, y aunque ya lo fueran antes ahora es distinto, porque además son libres.
La muerte del señor M fue extraña, y hubo una investigación policial que no logró esclarecerla. El señor M apareció muerto en el cuarto de baño, tumbado en el suelo sin signos de violencia, con una nota escrita en el suelo que decía “por fin me he liberado de mi alma”. El cadaver mostraba una sonrisa y una expresión de bienestar que nadie jamás le había conocido. La causa de la muerte fue natural, sin que la autopsia detectara nada extraño.
Tal vez el señor M era tambien una víctima. Tal vez la inscripción tiene algo que ver con eso. Tal vez sólo su alma fuera malvada.
Qué sucia tienes la tumba querido, qué sucia
A ver si vengo más a menudo a limpiarla y a rezar un poco por tí. Las Asunción va todos los martes y jueves al cementerio a ponerle amapolas al Paco, y se lleva bajo el brazo un cubo con el fairi y la escoba. La Asunción nos critica a todas las que venimos sólo una vez al mes. Nos dice que si ya no nos queremos. Sobre todo, Asunción critica a la Lola. Pero es que lo de la Lola, es demasiado. Una vez cada dos meses Juan, una vez cada dos meses que va la tía a ponerle flores de plástico de los chinos la muy cutre…
Ahora, que yo no voy a dejarme influenciar por lo que diga la Asunción. Yo vendré cuando lo sienta. Vaya tumba la que tienes al lado, esa sí que está abandonaíta la pobre. Que lástima.
En fin Juan, me voy que tengo peluquería, se ha muerto la Ramona, y mañana hay un funeral en la parroquia del barrio.
A ver si la próxima vez que venga me traigo el fairi pa limpiarte las letras. Y una escobita pa barrerte un poco. Voy a venir más, que no digan que te tengo abandonado, que no lo digan esas cochinas.
Empacamos en mi habitación, solo lo indispensable. No hay mucho tiempo, esto debe ser lo más rápido posible. Papá y mamá se dieron cuenta, ¿Cómo pude ser tan tonta, tan…imprudente? Pero lo hecho, hecho esta, ahora solo queda continuar.
Son casi las 7:30. Mamá llegara a casa pronto. Es hora de marcharnos. Dejemos fotos, memorias, reproches, dejemos todo y tomémonos, sabemos que no hay bienvenida, salgamos corriendo…
¡La puerta se atoró! Odio los contratiempos, odio la desesperación, la incomprensión. Odio tantas cosas, pero ¡odio las puertas mas que a nada en este momento!
¡Maldita puerta! Si tan solo pudiera…me tomas la mano y me tranquilizas. Siempre haces eso, es como si pudieras leer mis pensamientos, como si escucharas cada uno de los latidos de mi corazón y tuvieras el poder de detenerlo a gusto y placer. A veces siento que estas pendiente de los suspiros que desbordan de mis labios para poder respirar de mí. Tan solo por eso eres tu la persona…
¡Demonios! Estúpido ruido…interrumpes mis pensamientos. A nada concedo la prerrogativa de irrumpir en mis pensamientos si no eres tú.
¿Ruido? ¡Son las 7:30…ya esta aquí! Estúpido reloj, debiste detenerte, y esta puerta atrancada. La escucho acercarse con pasos furiosos, rápidos, mas decididos que nunca.
Retrocedo contigo de la mano…uno, dos, tres pasos y de un golpe se abre la puerta. Sus mejillas húmedas por lagrimas decepcionadas y molestas a la par. Hay tantos gritos y reproches, manoteos y ademanes que a duras penas comprendo lo que se dice. De un brusco movimiento de su mano saca…
¡Baaang…baaang…baaang!
Un silencio vacio se hunde en el ambiente. Pareciera que pasara una eternidad. No veo nada, todo desaparece despacio.
Despierto. Vanessa esta conmigo, me toma la mano y me da un beso suave. Aquí todo esta tan tranquilo, hay tanta paz…perfecta paz.
Se contaba que no reinaba la paz en el mundo porque nadie había salido con vida de la “isla de los grandes deseos”. Al parecer el secreto de la paz se encontraba en una especie de arca de piedra vigilada por un ser mágico cuyos poderes iban más allá de lo que uno es capaz de imaginar. Se decía que habitaba en ella un monstruo de cinco ojos y quinientos afilados dientes inmortal a cualquier arma conocida.
Perdí a mi hermano en un horrible atentado y el dolor y la impotencia que sentí pudieron más que el miedo al ser sobrenatural. Morir por acabar con las guerras era la mejor de las causas. Gasté mis ahorros en el viaje y lo que encontré me asustó más que cientos de gigantes sin alma. No había sido el único con la intención de salvar el mundo, hombres y mujeres de todas las razas pero con el mismo aspecto agónico, rodeaban algo. Algunos lloraban, otros gritaban y unos pocos yacían muertos alrededor de lo que se decía era un arca de piedra aunque, en realidad, fuera la tumba de la paz, de la perfecta paz.
» Ver todos los cuentos de POPY
No existe lo perfecto, como no existe la paz, al menos en su totalidad, solo el silencio se nos antoja un indicio de paz, cuando en ocasiones, las más, lo es del miedo. De las letras grabadas en las paredes, columnas, lápidas y basas empecé a desconfiar cuando descubrí que muchos hombres que se dicen de paz en realidad solo son hombres,con sus temores, sus horrores,sus zonas oscuras. Así que palabras como honor, invicto, noble o leal se me antojaban tan extrañas labradas en piedra como relacionadas con las personas que las ordenaban grabar. Pero todos sabemos que hemos de callar, sufragar los gastos de la obra y ver como los nombres de los innombrables quedan mientras los días pasan,la buena gente se despide para siempre y cada día se nos exige más,pese a la poca luz, y los escasos alimentos. No sé ni como he acabado aquí, no era este mi oficio, pero decidí en un momento de lucidez coger las herramientas de mi vecino,y eso me salvó la vida pero no la de mi familia, las guerras no respetan, a él lo mataron sin darle tiempo a decir nada, y yo por dos cosas que había oído sabía que buscaban a alguien que pudiese grabar esas palabras en piedra, por eso, por miedo, cogí sus herramientas y me presenté aquí, en esta húmeda y oscura catedral, más propia de un diablo que de ningún dios padre, y aquí moriré puesto que no me salen, no soy capaz, mis dedos se niegan y además me resulta casi imposible grabar esa maldita palabra, puesto que yo no la encuentro en mí.
» Ver todos los cuentos de guillaumme
Perfecta paz, eso es lo único que he conseguido después de tantos años.
Siempre busque la justicia, esgrimí la ley, defendí el honor, era un caballero de la luz pero ahora no soy nada mas que una sombra de la historia.
Mi nación un desierto, mi reino un cementerio, mi familia un espejismo, mi vida… una pesadilla. Los enfrentamientos provocaron guerras, las guerras hambruna, la hambruna enfermedad y la enfermedad muerte, muerte y nada mas, todo luchando por la paz, por la perfecta paz.
Ahora camino solo arrastrando mi espada, mi capa raída ondea al viendo, mi armadura abollada refleja el sol mis pies cansados levantan el polvo a su paso, un bosque de cruces se presenta ante mi, esto es todo lo que queda y yo soy el ultimo superviviente.
Escribo estas líneas para que aquel que las lea sepa que no existe mas paz que la muerte, que el hombre siempre querrá mas de lo que tiene y siempre tendrá mas de lo que necesita nos mataremos unos a otros hasta que ya solo quede uno para lamentarse, lamentarse por que ya no queda nadie a quien enfrentarse.
Soy un soldado que lucho por la paz, mato por la vida y murió por la pena.
» Ver todos los cuentos de Banisco
Y el padre bendijo los alimentos y terminó diciendo:-“La paz sea con todos vosotros”
-Amen, contestaron a coro. Pero no todos. El forastero permaneció en silencio..
¿-No deseas la paz? Le preguntaron.
Entonces pidió permiso para contar un cuento que le contaba su abuelo, cuando era niño.
Una vez autorizado, comenzó diciendo:
“Cuenta la leyenda que la paz está muerta, murió el día en que Caín mato a Abel.
Yace en una tumba perfecta, rodeada de un paisaje perfecto, bajo un cielo perfecto.
La piedra que la cubre, cambia de tonalidad varias veces al día de acuerdo a la luz que recibe, pero el color que predomina es el verde, por eso dicen que ése es el color de la esperanza.
Desde el principio de la historia, los reyes, los emperadores, los presidentes, buscaron ese lugar.
De vez en cuando los hombres creyeron haberla hallado, pero una y otra vez volvieron a perderla.
Sin embargo, el lugar existe, la tumba existe y la posibilidad de que renazca en el mundo para siempre, también.
Mientras tanto la única paz posible es la que vive dentro de nuestros corazones.
Por eso, en vez de decir “la paz sea”, deberíamos decir “la paz está, aprendamos a vivirla.”
» Ver todos los cuentos de bonybrida
Según cuentan fué Eric,el hijo del escultor,quien tras aceptar la apuesta,cogió un par de herramientas de su padre en mitad de la noche y bajo al pueblo a cumplir su palabra.
A la mañana siguiente la discusión entre los chavales era si dar por válida o no,la forma en que se habia salido con la suya.El acuerdo era escribir “pis” en el pedestal de la plaza del pueblo de forma que no se pudiera borrar facilmente,sí,lo habia conseguido y todos rieron la ocurrencia y le felicitaron.
Mientras los adultos buscaban entre sus fotos más antiguas para constatar si esa inscripción siempre estuvo allí,no podía ser de otra manera,pero ¿como es que nunca se habian fijado?
Las prisas de todos los dias les hacian perderse tantos detalles…
» Ver todos los cuentos de mekedoloka
En la tumba del señor M han grabado las palabras “PEACE PERFECT PEACE”, y nadie se lo explica, pues en realidad el señor M y la paz no se llevaban muy bien. El señor M era rico, muy rico, de ahí que su mausoleo sea el más lujoso y espectacular del cementerio. Además, el señor M el hombre más odiado del pueblo, y su muerte, aunque misteriosa, no fue lamentada por nadie.
El señor M era un mal hombre, machista, tirano con su familia, maleducado con sus empleados, agresivo al volante, pendenciero… Su viuda es quien ha decidido grabar ese epitafio tan poco apropiado para él. Algunos dicen que en realidad no es que desee la paz para su difunto marido, sino que refleja la paz en la que quedan ella y sus hijos tras su muerte. Esta teoría no gusta a muchos, porque entienden que entonces debería poner tambien algo relacionado con la cantidad de millones que han recibido como herencia.
La señora M es tradicional y sumisa. Sus hijos son tristes y solitarios. Ahora todos son ricos, y aunque ya lo fueran antes ahora es distinto, porque además son libres.
La muerte del señor M fue extraña, y hubo una investigación policial que no logró esclarecerla. El señor M apareció muerto en el cuarto de baño, tumbado en el suelo sin signos de violencia, con una nota escrita en el suelo que decía “por fin me he liberado de mi alma”. El cadaver mostraba una sonrisa y una expresión de bienestar que nadie jamás le había conocido. La causa de la muerte fue natural, sin que la autopsia detectara nada extraño.
Tal vez el señor M era tambien una víctima. Tal vez la inscripción tiene algo que ver con eso. Tal vez sólo su alma fuera malvada.
» Ver todos los cuentos de matilde
Qué sucia tienes la tumba querido, qué sucia
A ver si vengo más a menudo a limpiarla y a rezar un poco por tí. Las Asunción va todos los martes y jueves al cementerio a ponerle amapolas al Paco, y se lleva bajo el brazo un cubo con el fairi y la escoba. La Asunción nos critica a todas las que venimos sólo una vez al mes. Nos dice que si ya no nos queremos. Sobre todo, Asunción critica a la Lola. Pero es que lo de la Lola, es demasiado. Una vez cada dos meses Juan, una vez cada dos meses que va la tía a ponerle flores de plástico de los chinos la muy cutre…
Ahora, que yo no voy a dejarme influenciar por lo que diga la Asunción. Yo vendré cuando lo sienta. Vaya tumba la que tienes al lado, esa sí que está abandonaíta la pobre. Que lástima.
En fin Juan, me voy que tengo peluquería, se ha muerto la Ramona, y mañana hay un funeral en la parroquia del barrio.
A ver si la próxima vez que venga me traigo el fairi pa limpiarte las letras. Y una escobita pa barrerte un poco. Voy a venir más, que no digan que te tengo abandonado, que no lo digan esas cochinas.
Adiós Juan
» Ver todos los cuentos de abril
Empacamos en mi habitación, solo lo indispensable. No hay mucho tiempo, esto debe ser lo más rápido posible. Papá y mamá se dieron cuenta, ¿Cómo pude ser tan tonta, tan…imprudente? Pero lo hecho, hecho esta, ahora solo queda continuar.
Son casi las 7:30. Mamá llegara a casa pronto. Es hora de marcharnos. Dejemos fotos, memorias, reproches, dejemos todo y tomémonos, sabemos que no hay bienvenida, salgamos corriendo…
¡La puerta se atoró! Odio los contratiempos, odio la desesperación, la incomprensión. Odio tantas cosas, pero ¡odio las puertas mas que a nada en este momento!
¡Maldita puerta! Si tan solo pudiera…me tomas la mano y me tranquilizas. Siempre haces eso, es como si pudieras leer mis pensamientos, como si escucharas cada uno de los latidos de mi corazón y tuvieras el poder de detenerlo a gusto y placer. A veces siento que estas pendiente de los suspiros que desbordan de mis labios para poder respirar de mí. Tan solo por eso eres tu la persona…
¡Demonios! Estúpido ruido…interrumpes mis pensamientos. A nada concedo la prerrogativa de irrumpir en mis pensamientos si no eres tú.
¿Ruido? ¡Son las 7:30…ya esta aquí! Estúpido reloj, debiste detenerte, y esta puerta atrancada. La escucho acercarse con pasos furiosos, rápidos, mas decididos que nunca.
Retrocedo contigo de la mano…uno, dos, tres pasos y de un golpe se abre la puerta. Sus mejillas húmedas por lagrimas decepcionadas y molestas a la par. Hay tantos gritos y reproches, manoteos y ademanes que a duras penas comprendo lo que se dice. De un brusco movimiento de su mano saca…
¡Baaang…baaang…baaang!
Un silencio vacio se hunde en el ambiente. Pareciera que pasara una eternidad. No veo nada, todo desaparece despacio.
Despierto. Vanessa esta conmigo, me toma la mano y me da un beso suave. Aquí todo esta tan tranquilo, hay tanta paz…perfecta paz.
» Ver todos los cuentos de brenda-bm