Desde las alturas

12/11/2007

Hay 7 cuentos sobre “Desde las alturas”

  1. sergi dice:

    Mirando al Guadalquivir, me dió por pensar. Un rio dónde se han bañado fenicios, iberos, tartesos, romanos y árabes, no sómos tan diferentes a estas culturas y civilizaciones, que queriendo o sín querer dieron vida a lo que reposa ahora bajo mis pies. Es paradojico que este rio siendo testigo de tantas incursiones durante la história, vea ahora reposar sobre él un puente, del quinto centenario lo llaman, y que de forma ostentosa e incluso orgullosa, hace honor a la peor de la colonizaciones que hemos sido capaces de cometer. Aquellas tierras que bautizamos como América, y en las que queriendo o sin querer hicimos que se repitiese la misma história.
    Mañana alguien mirará por la ventana las aguas del Orinoco, repasará su pasado y deparará en la misma reflexión, diferentes culturas, diferentes años, y siempre el mismo error.

    » Ver todos los cuentos de sergi

  2. Anibal dice:

    Quise retratarla el último momento en ese hotel que al llegar nos pareció tan alejado del río. Contaba para ello únicamente con mi celular pero quería guardar su perfil en algo mas concreto que el simple recuerdo.
    Habíamos llegado a Sevilla diez días antes encomendados a estudios de marketing. Cuestiones de trabajo. Reuniones, charlas, entrevistas, hotel con habitaciones separadas.
    Terminábamos los días cenando en algún lugar, envueltos en papeles y con los ojos clavados en las pantallas de nuestras notebooks.
    Mi sueño se hizo fuerte esa tarde libre que pudimos recorrer juntos la Plaza de Santa Marta y nuestra conversación se transformó en charla. Nuestras vidas, nuestros gustos y su risa franca.
    Y llegó la pasión y fué intensa, deseada por los dos al mismo tiempo. Las habitaciones se unieron y el río parecía ahora estar mas cerca.
    Hoy nos vamos, observamos desde lo alto esta ciudad, amándola, sintiéndola. Y nosotros nos vamos también,amándonos, sintiéndonos.
    Casi en el último paso por el hotel, leo por ahí que fué en Sevilla en donde Don Juan Tenorio raptó a su amada Doña Inés. Comprendí la magia del lugar…

    » Ver todos los cuentos de Anibal

  3. Banisco dice:

    Desde las alturas, la ciudad se encontraba a mis pies todo lo que fui, todo lo que soy, todos mis sueños y pesadillas, buenos y malos momentos todo mi ser era aquella ciudad que ahora observaba desde las alturas.

    El viento acariciaba mi cara, el frio atravesaba mis huesos, el bullicio de la calle llegaba a mis oidos la ciudad estaba viva y yo por el contrario muerto, pero ya no podia retirarme, habia elegido mi destino a mis pies la ciudad, sobre mi el cielo fue clara mi eleccion pero dificil de ejecutar.

    Tome aire, llene mis pulmones por ultima vez y salte senti que mi cara partia el viento, mis ojos veian las luces acercarse cada vez mas cerca, cada vez mas lento, el tiempo parecio detenerse y pude pensar, ¿por que lo habia echo?, ¿por ella?,¿por mi?, ¿por nosotros?.

    Entonces me di cuenta, me di cuenta de mi estupidez habia malgastado mi vida, huido del miedo huido de la felicidad, me di cuenta cuando ya era tarde de que imposible no es mas que una palabra, que no es mas que una cadena para evitar que los hombres vuelen.

    Pero quizas no era tarde, abri mis ojos vi el suelo tan cerca…. una sonrisa se dibujo en mi rostro, abri mis alas una vez mas. No soy un hombre, soy un angel, pero tambien tengo derecho a amar no debo temer a los cielos ni a los dioses, luchare por lo que creo hasta la muerte.

    Morire luchando, morire siendo feliz.

    » Ver todos los cuentos de Banisco

  4. IhateDesign dice:

    Ella me miraba de reojo tratando de simular que le gustaba, creo que es la primera vez que me doy cuenta que me están mirando, simplemente algunos nacemos con la lama espina de no tener éxito con las mujeres, pero mira que terrible, justo ahora!.

    Cuando vuelvo a la vida!

    Como? no entiendes lo que digo?, bueno es fácil comprender, si miras con atención, al final del río esta el puente, allí cruzan todos los dias personas, comunes corrientes y especiales, si “especiales”, que tanto?, bueno tan especiales como para ser catalogada como “no existente” “NN” o como dirían los gringos “John Doe”.

    Porque son así?, simple, no son humanos, son extraterrestres que vienen a invadirnos de la mejor manera posible:

    Mezclándose con nosotros, así nos vamos convirtiendo en híbridos y lamentablemente dejamos de existir.

    Y les dejamos el planeta limpio.

    Parece un cuento de sci-fi no? simple y bonito no?, lo malo es que es cierto, a veces la verdad mas simple y directa es mas verdad que esas rimbombantes cosas que nos explican de donde venimos, a donde vamos y que hacemos.

    Si no me crees no me importa, solo queda salvarnos, los que lo sabemos y el resto de las personas que no lo saben.

    Queda poco, en unos minutos mas cruzan el puente la mayoría de los responsables y victimarios de esta masacre, Ella me ve medio nervioso, debe creer que es porque me gusta, no se que hacer.

    Suena el Celu, 3 bips, llego el momento!.

    Creo que tratare de respirar, solo me queda lle……..

    Rayos! creo que de verdad le gustaba, me dio un beso y me dejo varios segundos sin respiro, me doy cuenta de que la explosión se llevo a cabo, caos en la ciudad, me alegro, se termino esta invasión y además me enamore.

    De quien? no importa, ahora no estoy solo.

    » Ver todos los cuentos de IhateDesign

  5. Carlos dice:

    Serio era el gesto de José, desnudo, delante del espejo, observando sus cicatrices. Pasaba las manos por encima de cada una de ellas, recordando cual había sido su error, por qué estaban ahí, y qué debía hacer para evitar otra marca más sobre su piel.

    Detrás de él, un pequeño altar, con imágenes de santos y vírgenes. José rezaba con fé a aquellos santos, se encomendaba a ellos para que le ayudaran, para que le guiaran hacia una nueva victoria, un nuevo triunfo.

    La escena era solenme, triste, como si de un velatorio se tratara. La sombra de la muerte corría por la habitación del hotel, acechando a José. Él lo sabia, pero no era la primera vez que la sentía tan cerca, estaba inusualmente acostumbrado.

    De repente, por la ventana comenzó a susurrar una melodía, rompiendo el silencio que reinaba en la habitación. Aquellas notas eran tan bellas que hipnotizaron a José y le hicieron caminar hacia la ventana. Miró a un lado y al otro, pero no logró descubrir el origen de aquella preciosa música, pero cuando levantó la mirada, vio aquella ciudad, Sevilla, enmarcada por acordes de guitarra. La había visto infinidad de veces pero aquel día fue especial. No sabía si volvería a verla. Cerró los ojos y trató de guardar aquella imagen en lo más profundo de su mente, donde ni siquiera la muerte pudiera borrarla.

    Entonces, José comenzó su ritual. Siempre se vestía de la misma manera, de abajo a arriba, lentamente. Asegurándose de que cada prenda quedara perfecta. Una vez había terminado esperaba en silencio, concentrado, rezando delante de su altar. Dos golpes en la puerta de la habitación perturbaron el silencio, y el miedo se apoderó de José. Era el momento de triunfar o de morir. Era el momento de ir a la Plaza.

    » Ver todos los cuentos de Carlos

  6. cristy dice:

    “El corazón tiene razones que la razón no comprende”, pensaba Gavi mientras apoyado en el cristal del AVE que tantas veces le traía y le llevaba, perdía su mirada en su Sevilla del alma…
    Paradojas de la vida, él que cuando fué un joven universitario había tantas cosas que no le gustaban…, ni la capital hispalense, ni los gatos, ni…, y sonrió a la vida por aquella metamorfosis que había provocado en la suya propia, cambios que sólo con los años y en propia carne pudo creer que se hiciesen reales.

    Se giró en su asiento al escuchar un ruido a su vera, y fijó su mirada en unos pequeños y redondos ojos verdes, extendió sus brazos y abrazó con ternura a su linda gatita… “cosas de la vida…”,pensó, él, que por su profesión se vió obligado a tener que sobrevivir en aquella ciudad, que desde el primer día que llegó juró marcharse en cuanto le llegase la ocasión, ahora sólo deseaba poder volver a ella, pasear por sus calles, por sus plazas, por sus parques y admirar correr el Guadalquivir.

    Y fué allí, junto a la catedral y la Giralda, donde aún siendo una pequeña bolita de pelo, encontró un día, en uno de sus paseos aquella belleza gatuna que ahora tanto quería…, tan chiquita que ella era y tan malita que estaba…, pero que con mucho cariño y esfuerzo había conseguido que sobreviviese. La verdad que siempre pensó que una vez sana la devolvería a la calle, porque ellos eran dos supervivientes en aquel lugar pero es que “el corazón tiene razones que la razón no comprende”.

    CUENTO DEDICADO CON CARIÑO, SEGURO QUE ÉL SABE QUIÉN ES…

    » Ver todos los cuentos de cristy

  7. El Hammud dice:

    Había pasado ya mucho tiempo.Pero yo supe, cuando la volví a ver, que tenía que decirle algo que nunca le dije.Tenía el deber de hacerme entender pues siempre tuve la sensación de que todo el tiempo que pasamos juntos fue muy poco, demasiado poco para que llegara a comprenderme.
    No guardábamos ningún recíproco rencor, no, ni mucho menos.La vi más guapa que nunca. A ella le brillaron los ojos al verme. En esas cosas me fijo yo mucho pues dicen, a mi modo de ver, mucho más que las palabras.Porque las palabras se aprenden y los gestos repentinos salen de dentro, no los podemos modificar; nos muestran quien somos y cómo sentimos. Por eso yo casi no escucho ya a la gente cuando me hablan, y menos aún cuando han tomado alcohol.Yo me fijo más en su forma de andar, de coger las cosas con las manos, en los libros que leen en la música que escuchan.
    Felisa hablaba mucho. Apenas leía y la música que oía no era de mi gusto.Yo la invitaba a cenar a sitios caros, le regalaba libros de verdadera literatura, la mejor música que encontraba.
    Ayer, cuando nos cruzamos en la calle peatonal, llevaba un traje que nunca se ponía, su forma de andar había cambiado. Quise ver un libro de la misma editorial que yo le regalaba en el bolso.Fue un encuentro rápido. No me hizo falta mucho para decirle si la podía llamar. Y me dio el número de su nuevo teléfono. El día no pudo comenzar mejor. No he podido dejar de pensar en ella ni un segundo. Sé que es otra, eso lo noto yo porque soy un observador muy agudo. Incluso he subido a la torre para preparar el encuentro. Desde las alturas me he dicho.
    Pedro,tu segunda oportunidad, no vuelvas a engañarla.

    » Ver todos los cuentos de El Hammud

Tienes que estar identificado para escribir tu cuento.